Este es el comienzo de un final
transgénico.
Soy un depósito de hematomas internos.
Recipiente de una ingente
descarga de acérrimos pensamientos.
Todos mis sentidos,
absolutamente todos, se turban
cuando vencido el final
me encuentro con la franqueza
de tus ojos negros.
Aún tirito en las cosquillas de tu pecho.
Aún llamo hogar al estrato calcinado
que dejó tu piel en mi recuerdo.
Aún me siento parte del vacío,
del hastío,
de tu sublemación.
Poseo una identidad ausente,
proclive siempre a quererte,
aunque habite el olvido
en las fisuras de mi voz.
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